Las uñas también forman parte del bienestar
Cuando las uñas crecen demasiado pueden engancharse, romperse o cambiar la forma de apoyar las patas. Revisarlas con frecuencia ayuda a detectar cuándo necesitan un pequeño recorte.
Prepara una sesión tranquila
Escoge un momento en el que tu mascota esté relajada. Toca sus patas con suavidad y prémiala para que asocie el contacto con algo positivo. Si nunca has cortado sus uñas, empieza tocando una sola pata y aumenta el tiempo poco a poco.
Recorta y lima sin prisas
En uñas claras suele verse mejor la zona que no debe cortarse. En uñas oscuras, retira cantidades muy pequeñas y revisa después de cada pasada. Un cortauñas con función de lima permite recortar y suavizar los bordes, mientras que un protector puede ayudar a controlar la profundidad.
Trabaja con una presión ligera y un motor silencioso para reducir las molestias. Si tu mascota se pone nerviosa, para la sesión y vuelve a intentarlo otro día. Nunca es necesario terminar todas las patas de una vez.
Cuándo pedir ayuda
Si no estás seguro de dónde cortar, las uñas están muy largas o tu mascota reacciona con miedo, lo más sensato es acudir a un veterinario o peluquero especializado. El cuidado en casa debe ser seguro y positivo.